El País Evasor
por Nicolás Copano
“Como el servicio es malo, no pago”, reza el chileno medio cada vez que se sube a la mala al transporte público y no pasa la tarjeta. Orgulloso de su choreza, reprende y escupe verbalmente al conductor que increpa su actitud. Miradas de impotencia asaltan al personaje, pero no se mete, porque sabe que puede salir herido, tal como ese periodista de Canal 13 que esta semana, sin siquiera enfocar al evasor de turno, sufrió el ataque inclemente de un perseguido que se bajó especialmente de una micro para pegarle. Al fin y al cabo, el chileno medio–medio tramposo, medio atarantado, a medio camino entre aprender e irse a carretear– va a mantener las cosas como están: a medias y mal hechas. Y por eso es profundamente odiable, porque no sabe hacerlas de otro modo y no se esforzará ni un ápice en cambiarlas. Porque le conviene la flojera de todos. Porque al fin y al cabo, aunque suene terrible, se merece lo que tiene.
El pago a los choferes por pasajero es el principio del retorno a las raíces de nuestra locomoción colectiva –las micros amarillas, contaminantes y que mataban gente– y una nueva prueba de que este país no está preparado para el desarrollo. La evasión, ese acto tan adolescente de no enfrentar la realidad, amparado en cervezas y fiestas tontas, es una costumbre arraigada desde pequeñitos: se nos enseña a hacer trampa, a patear la máquina de bebidas, a cagarse al que hace las cosas bien. Y también a callar, a no denunciar, porque si no nos convertimos en sapos. La honestidad es mal vista. Corrompe y es sospechosa para una sociedad trastocada en lo valórico e incapaz de decir la verdad de frente. En Chile, lo bueno y avanzado es malo y complicado.
La evasión es consecuencia de la construcción de dos países paralelos que conviven a vista y paciencia de todos: uno de edificios gigantes y limpios, lleno de gente sonriente y dispuesta a dialogar, y otro donde en las casas no hay qué comer. Están conviviendo dos verdades: la de Andrés Velasco, que nos dice por TV que las condiciones económicas mejoran, y la otra donde la gente vive con cien lucas al mes. La de Cote López, Pinilla y sus autos lujosos, y la de la señora Juanita, que pela papas frente al televisor. Dos países que se están acercando tanto que a nadie le parece inmoral que los discos piratas se vendan justo frente a las disquerías. A nadie le indigna, y eso es lo peor de todo. A todos nos parece correcto que a los 14 años se considere a alguien con discernimiento –y estamos de acuerdo, hay pendejos que no son bobos–, pero nadie se atreve a multar a sus papitos. A sus responsables. Porque probablemente descubriríamos todo el descuido que hay detrás de esos cabros con auto propio que se meten a los servicentros a sacar chocolates a la mala. O de tanto chico con la universidad asegurada que se vuelve adicto a la venta de sustancias prohibidas.
Todos evaden en Chile: siempre la culpa es de otro, y de otro, y del otro que no está a esta hora acá, pero llega en un rato, espérelo. Uno que otro acomodado evade impuestos, “honorables” evaden sus sesiones, empleados evaden su pega a través del Messenger, y así todos evadimos nuestro problema principal: una infinita mediocridad que nos tiene asfixiados.
LND, 10/06/2007
PD: acabo de leer esto... y me pregunto ahora, cómo soportaré diez días en Hanoi, y más encima con un ser indiferente?
acepto condolencias (el que cacha, cacha)
saludos
“Como el servicio es malo, no pago”, reza el chileno medio cada vez que se sube a la mala al transporte público y no pasa la tarjeta. Orgulloso de su choreza, reprende y escupe verbalmente al conductor que increpa su actitud. Miradas de impotencia asaltan al personaje, pero no se mete, porque sabe que puede salir herido, tal como ese periodista de Canal 13 que esta semana, sin siquiera enfocar al evasor de turno, sufrió el ataque inclemente de un perseguido que se bajó especialmente de una micro para pegarle. Al fin y al cabo, el chileno medio–medio tramposo, medio atarantado, a medio camino entre aprender e irse a carretear– va a mantener las cosas como están: a medias y mal hechas. Y por eso es profundamente odiable, porque no sabe hacerlas de otro modo y no se esforzará ni un ápice en cambiarlas. Porque le conviene la flojera de todos. Porque al fin y al cabo, aunque suene terrible, se merece lo que tiene.
El pago a los choferes por pasajero es el principio del retorno a las raíces de nuestra locomoción colectiva –las micros amarillas, contaminantes y que mataban gente– y una nueva prueba de que este país no está preparado para el desarrollo. La evasión, ese acto tan adolescente de no enfrentar la realidad, amparado en cervezas y fiestas tontas, es una costumbre arraigada desde pequeñitos: se nos enseña a hacer trampa, a patear la máquina de bebidas, a cagarse al que hace las cosas bien. Y también a callar, a no denunciar, porque si no nos convertimos en sapos. La honestidad es mal vista. Corrompe y es sospechosa para una sociedad trastocada en lo valórico e incapaz de decir la verdad de frente. En Chile, lo bueno y avanzado es malo y complicado.
La evasión es consecuencia de la construcción de dos países paralelos que conviven a vista y paciencia de todos: uno de edificios gigantes y limpios, lleno de gente sonriente y dispuesta a dialogar, y otro donde en las casas no hay qué comer. Están conviviendo dos verdades: la de Andrés Velasco, que nos dice por TV que las condiciones económicas mejoran, y la otra donde la gente vive con cien lucas al mes. La de Cote López, Pinilla y sus autos lujosos, y la de la señora Juanita, que pela papas frente al televisor. Dos países que se están acercando tanto que a nadie le parece inmoral que los discos piratas se vendan justo frente a las disquerías. A nadie le indigna, y eso es lo peor de todo. A todos nos parece correcto que a los 14 años se considere a alguien con discernimiento –y estamos de acuerdo, hay pendejos que no son bobos–, pero nadie se atreve a multar a sus papitos. A sus responsables. Porque probablemente descubriríamos todo el descuido que hay detrás de esos cabros con auto propio que se meten a los servicentros a sacar chocolates a la mala. O de tanto chico con la universidad asegurada que se vuelve adicto a la venta de sustancias prohibidas.
Todos evaden en Chile: siempre la culpa es de otro, y de otro, y del otro que no está a esta hora acá, pero llega en un rato, espérelo. Uno que otro acomodado evade impuestos, “honorables” evaden sus sesiones, empleados evaden su pega a través del Messenger, y así todos evadimos nuestro problema principal: una infinita mediocridad que nos tiene asfixiados.
LND, 10/06/2007
PD: acabo de leer esto... y me pregunto ahora, cómo soportaré diez días en Hanoi, y más encima con un ser indiferente?
acepto condolencias (el que cacha, cacha)
saludos
4 commentaires:
(me di la pa.. de leerlo todo)
...
quede pa' dentro, sin embargo es la santa y pura verdad...
maldita mediocridad... ese fantasma aún me persigue... y es que, escudándonos en un "nadie es perfecto", sacamos a relucir todos nuestros defectos.
hermano, un abrazo.
http://josecatalan.blogspot.com
ta re bueno el artículo...
me sentí bastante identificado con varias partes (lamentablemente).
Reflexionaba, luego de haber leído, y concluía que esto es un círculo vicioso, nuestra idiosincrasia nos hace ser así (nótese como busque a que culpar, xD). De todos modos, cuando uno se da cuenta y abre los ojos (o se los abren) es poco o nada lo que hace por revertir esta situación, es mucho mas cómodo seguir siendo el chileno-medio, que lo pasa bien los fines de semana, que estudia lo suficiente pa pasar el ramo, (INSERTE EJEMPLOS AQUÍ), a esforzarse un poco, y sacrificarse un poco mas, o simplemente, hacer las cosas bien, lo cual nos podría llevar a estar donde siempre hemos querido.
Lo peor de todo esto, es que en 3 días mas se me va a haber olvidado que leí esto, y esta reflexión, y voy a seguir viendo y viviendo todas las prácticas del chileno mediocre que me rodea y que soy xP
Kadaver dijo...
vergetelheid dijo...
Kadaver dijo...
jajaja deko ql, si fuera gay se la ******** =P
cuideselo hermano, saludos
ellla po xD
too por una luka xD
¬¬... sin comentarios
solo que el mc es un estúpido =)
mc dice: soy un estupido =) xD
ñeeee X)
Lo siento, debo ser sincera, no leí tu graan comentario. De todos modos, creo que es algo interesante...
Lo que sí puedo decirte es:
MIS CONDOLENCIAS
Saludos peñe, Pily.
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